martes, 19 de abril de 2016

El Limbo

Y todas aquellas criaturas que el tiempo abandonó al costado se dan cita aquí.
A olvidar antiguos amores, sueños desechos, fracasos del día, del mes, del año, de la vida.
Todos reunidos a las puertas de un limbo que Cortázar bautizó como cielo.
El artista que se droga con el aplauso que él mismo se genera, el desterrado extrajero que encuentra patria y la hace suya.
Mil suplicios y deseos que suspiran extasiados y mueren en un Chan Chan.
Infinidad de historias contadas en prural para que una boca se emborrache en una noche y apacigüe esa pena que gana territorio y quema más allá de lo imaginable.
Abrazos que duran vidas y se extinguen en la nada .
El limbo es un mundo nuevo que existe como tal, donde la sangre vale vino y la sonrisa es una luz inocua que llena todos los espacios carentes de ilusión. 
Así, hasta que el sol recae con su peso, todos los olvidados salen al olvidar, las almas que perdieron, las cosas que dolieron. 
Y se empeñan en recordar, con una memoria dolida, aquellas victorias de una vida, ganadas en un minuto de tempestad.

Chan chan...

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