lunes, 25 de abril de 2016

cobardía

Luego de mil años, me doy cuenta que te extraño.
No puedo precisar qué es lo que me hace hacerlo.
No puedo encontrar qué es lo que más añoro.
Simplemente te extraño.
Ni hacerte el amor, ni tu risa, ni tu voz, ni tu mirada.
Ni siquiera la idea de que hoy compartas otra cama.
Quizás es la ilusión de que en mi pasado, hace ya una eternidad, sólo brillabas vos, solo buscaba esa luz, tu luz.
Quizás la sensación de que lo único que me hacía ser feliz era tu felicidad.
¿Será muy egoista preguntarte cómo estás?
¿Se calmaran un poco las voces si les doy de comer?
¿Y si realmente existe un destino y solo lo torcimos un poco?
Este sentimiento es más oscuro que un resabio del enamoramiento.
EGOísmo... Te extraño... ¿Será que extraño el yo que hace mucho, por los inicios del tiempo, era el que se imponía fuerte y despieadado ante este yo debilucho que sólo sabe aceptar y existir ?
Cobardía, hoy es antonimo de egoísmo.
Cobardía, hoy es la clave de estar paralizado.
Cobardía, por primera vez es la salida más difícil.
Cobardía, no por única, pero si por última vez, tiene peso de decisión.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario