viernes, 27 de julio de 2018

Como sangran las estatuas


Así como sangran las estatuas,
como se desploman los gigante,
que cuando todo esta en silencio ensordecen con su estruendo.

Como lloran los héroes,
como pinchan los filos de la planta de algodón,
como muere el inmortal fumando ahí, en la costa, marchito.

Como aprieta la corbata de lunes a viernes,
como moja la humedad de una pompa de jabón,
como quema la resaca del café que se entibió.

Así, de efímeras e inesperadas,
son las cicatrices que tus actos de desprecio,
dejan en mi alma y corazón.

martes, 3 de julio de 2018

Hoy no es ayer.


Son días donde la tristeza ahoga,
donde hasta el reflejo insulta,
la mirada no se tolera, se baja,
se ponen los ojos llorosos y hasta el del otro lado,
te grita ¿Qué mirás?.

Te lavás la cara pero la cara no se va,
unas lagrimitas efímeras comienzan a ansiar su libertad.
Pero no , yo soy fuerte.

Respirás y ahí esta,
la presión en el pecho,
esa que te avisa que no se quiere ir,
te quiere ver doblado, suplicando,
preguntando por qué a vos,
y por qué hoy, justo hoy, que no pasa nada.
Claro, no pasa nada, no sos nada,
sos efímero ante tu yo de ayer,
que te palmea la espalda y te dice : tranquilo.

¿Cómo que tranquilo, si quiero llorar?
si extraño lo que no existe,
si añoro lo que jamás pasó,
con esa nostalgia sabinistica que todo lo envuelve.

¿Cómo hago hoy para ser el de ayer?

Ayer me podía reir, pero hoy no.

Espero con ansias mañana.

El mañana que jamás será como hoy.

lunes, 2 de julio de 2018

Destiempo.


El destiempo ha arruinado las mejores jugadas,
las mejores ofensivas,
y las más fuertes defensas.
Un solo error, medio segundo de chance,
y en picada ves desmoronarse ese castillo de cartas
que, al observarlo tan alto, olvidaste qué tan frágil era.

Falta de coordinación,
de previsión,
exceso de confianza,
soberbia de esperanza.
Y el destiempo, el puto destiempo.

Se abusa de las rachas de buenaventura,
aprovecha la bajada de guardia,
el espacio regalado,
la intermitencia del instante, la duda,
y clava su puñal, unos centímetros,
para luego revolverlo.
Sonríe al conocer su victoria,
ahoga carcajadas, porque sabe que ganó.

Cuenta con la bendición de conocerse ganador,
porque sabe que nadie es perfecto,
y es al único que respeta:
a nadie.

No hay nada peor que caer en las garras del destiempo,
porque aprovecha los errores, esos que nos hacen tan humanos,
esos que nos diferencian de nadie,
que es al único que ese hijo de puta respeta.

Recordatorio: Mil veces no debo.


Me miro al espejo y repito,
a los ojos, que se desenfocan dudosos,
“nunca más”, sin aire en los pulmones grito.
Ya es época de ser más cauteloso.

Porque los primeros golpes duelen,
paralizan, te detienen en el tiempo,
porque si bien solo aman aquellos que no temen,
es a veces necesario apagar momentos.

Ni sumamente desconfiado,
ni exageradamente caprichoso,
es que aunque bien defiendo lo pactado,
no estaba exento a mi titulo de miedoso.

Porque desconozco tus sentimientos,
y los poco que leo son subjetivos,
porque aunque me encantaría estar convencido de esto,
sobrevivir un día es mi objetivo.

“Nunca más” te digo,
“mil veces no debo” escribo,
que aunque estar enamorado deseo,
existir siendo yo un día más necesito.