Te llevaron a pasear y te devolvieron rota.
Para explicarme mejor, te llevaron rota y te devolvieron
remendada.
No sana, me escuchaste bien, remendada.
Con girones de ilusiones ajenas y sentimientos pasajeros
disfrazados de sinceros.
Te dejaste tapar esas grietas hermosas con hilachas de algos
que terminaron siendo nadas.
Me gustabas más rota, por lo menos eras auténtica.
Verte así con miedo a caminar, respirar, sentir, llorar y
sonreír, dejabas ver luz entre esas grietas que enamoraban. Eran reales.
Pero cuando volviste del paseo, yo te esperaba en el mundo
de los locos para que nos arreglemos mutuamente y a vos ya te habían remendado,
habías elegido que las cosas no pesaran y que los demás sean como vos, y vos
ser como los demás.
Ya no te gustaba que se notaran las cicatrices del pasado,
ni tampoco te gustaba que los locos te miremos como nuestra igual.
Quizás somos
egoístas.
Y así para nuestro pesar,y supongo que quizás tu bien,
elegiste despegarte de nuestra luz. No brillaba igual que la de ellos, es menos
brillante, pero puedo asegurarte que era sincera, y bastante más cálida.
Espero que el tiempo endurezca los remiendos, así tu
caparazón se hace real, como vos lo deseas.
Y espero que jamás vuelvas a este lado, el de los locos, que
si bien locos, te amaron como nunca nadie del lado de los cuerdos va a poder
hacerlo.
Hasta siempre remiendo de luz, locura y miedo.
Hasta nunca caparazón sin luz.