Y un día mi cabeza se quedó sin voces,
se quedó sin memorias, más no sin recuerdos.
Siempre distinguí las memorias de los recuerdos, porque los segundos son inventados.
Tienen olores, sentimientos y colores que, siendo sinceros, nunca existieron.
En cambio las memorias mis amigos, las memorias...
Son las que te dejan contar las perdidas, y las pérdidas,
y quizás sean inventadas, pero que más da,
ahora no tengo nada.
Ni las voces, ni las memorias, ni las perdidas, ni las pérdidas.
¿Será que todos los días me muero un poco más?
¿O será quizás, que cada día vivo un poco menos?
Al menos quedan los recuerdos, que aunque inventados no matan,
al menos quedan ellos,
que aunque no son cuerdas, atan.