de revelarte contra el resto, de recrearte.
Un aplauso para mí por pensarme distinto,
por creerme importante, por ignorar mi instinto.
Un aplauso para vos por tus dotes de actriz,
flotando entre nubes, maquillando infiernos para que te crean feliz.
Un aplauso para mí por alimentar tu obra, por armarte el guión, darte letra de sobra.
Un aplauso para vos por ser fiel a tu esencia,
de disfrazarte de víctima aunque seas la reina.
Un aplauso para mí por mi soberbia de protagonista,
aunque para la trama no llegué ni a secundario, ni a antagonista.
Un aplauso para vos por salir siempre ilesa,
de los conflictos autoinflingidos de los cuales sos presa.
Un aplauso para mí por ser siempre el malvado,
aunque me desangre, me arraste y termine tirado.
Un aplauso para vos que te enalteces en cinismo,
burlándote y por encima de todos, aunque seas lo mismo.
Un aplauso para mí por ser hoy el estandarte,
de mil motivos de mierda que me llevan a odiarte.
Un aplauso para mi por renunciar a mi esencia,
y alimentar vorazmente el odio hacia todas tus carencias.
Un aplauso para vos por resultar siempre triunfal,
dejando a varios por el suelo, demostrar que sos letal.
Un aplauso para mi que te inventé como te ví,
olvidando que los ciegos borrachos de amor también pueden mentir.
Un aplauso para mí que te cree pero ya eras, que te amé pero no estabas, que naufragué con vos de vela.
Un aplauso para vos que te alimentás de la luz de otros,
porque necesitás destrozar almas, mi princesa de los rotos.
Un aplauso para vos que nunca exististe,
y aún así arde en el pecho el vacío de tener que guardarte en ese rincón del corazón de donde saliste.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario