jueves, 20 de julio de 2017

A mis amigos

Hay días en que te replanteás
el camino que elegiste.
Y ahí, sin querer mirás para el costado
y te das cuenta quien te acompaña.

Al roedor más grande del mundo,
no es tacañería es habilidad.
Se inmiscuye en el fondo de tu alma
en el día de tormenta más oscuro,
solo para sacarte ese cachito de luz
que te habías olvidado en un rincón.

A la cabeza: el flaco cabezón,
con esa chispa inesperada
transforma cualquier charla inocua
en una fiesta de risas.
Vale el triple de su peso en oro.

A la reina de la casa de los mismos nombres,
de quien tengo el honor de conocer como hermana,
la que escucha aunque se haga la sorda,
la que se ríe cuando no puede,
la que nos cuida, y por supuesto,
protege al roedor que no es poco decir.

A la nena, la princesa del optimismo,
ella es luz, solo luz,
cuenta la leyenda que no se puede apagar,
aunque le duele la sonrisa no se apaga,
la luz esta ahí, fija, para calentarte un poco la existencia.

A ese cuerpo que rompe los estándares,
que oficia de guía y profesor,
con parámetros excéntricos y valores enérgicos
a una vida sin preocupaciones.

A la sangre que comparto desde siempre ,
que me hace acordar todos los días que sea un chico,
que con cuerpo de hombre y voz de niño,
ha sido cada día de su existencia mi mejor regalo.

A la locura para bien y para mal,
con quien alimento mi vida de frustrado artista.
Con quien vomito conejitos cortazianos,
y con quien lloro con champagne y orquesta.

Al pianista de la magia,
a mis héroes del colegio, que se cuentan con una mano,
a los que me empujaron en caminos facultativos turbulentos,
a mi hermana rubia, y la morocha de los números,
a la psicóloga de las golosinas y el café,
al levantador de peso con más corazon,
a la loca de las fotos,
al hijo profano de los panes y el hielo
que me enseña cada día que la gente completamente buena existe.

Por último: a quienes son pero no estan,
Y a quienes estan pero no son.

Hoy festejo y brindo por la felicidad de haberlos conocido,
por la gratitud que siento por su aguante,
por el perdón que ruego por alguno de mis actos,
por la vida que daría por cada uno de ustedes,
por el amor que siento, y por el que queda por delante.

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