Y todos aquellos que se esforzaron por fin lo han conseguido,apagar el fuego de tu interior, destrozar tus sueños y partirte en mil pedazos, y aunque busque la explicación a tanta maldad injustificada, solo encuentro el dolor de saber que no puedo hacer nada, más que esperar que en un atisbo de buena voluntad, el destino te deje pegar tus piezas, encontrar cada una y encastrarlas, para poder asi, no volver a ser la misma porque las rajaduras se verían por fuera, pero si volver a brillar con aquella luz, con la misma intensidad que apagaba sombras, que achicaba miedos, que demolía imposibles, en ese faro que hoy en día no está, y que en todas las eternidades que nos siguen, faltará.
Hasta la eternidad que nos toque, te he de esperar, si el destino es un cuento, por lo que el azar más quiera, que tenga final feliz.
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