martes, 3 de julio de 2018

Hoy no es ayer.


Son días donde la tristeza ahoga,
donde hasta el reflejo insulta,
la mirada no se tolera, se baja,
se ponen los ojos llorosos y hasta el del otro lado,
te grita ¿Qué mirás?.

Te lavás la cara pero la cara no se va,
unas lagrimitas efímeras comienzan a ansiar su libertad.
Pero no , yo soy fuerte.

Respirás y ahí esta,
la presión en el pecho,
esa que te avisa que no se quiere ir,
te quiere ver doblado, suplicando,
preguntando por qué a vos,
y por qué hoy, justo hoy, que no pasa nada.
Claro, no pasa nada, no sos nada,
sos efímero ante tu yo de ayer,
que te palmea la espalda y te dice : tranquilo.

¿Cómo que tranquilo, si quiero llorar?
si extraño lo que no existe,
si añoro lo que jamás pasó,
con esa nostalgia sabinistica que todo lo envuelve.

¿Cómo hago hoy para ser el de ayer?

Ayer me podía reir, pero hoy no.

Espero con ansias mañana.

El mañana que jamás será como hoy.

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