sábado, 7 de abril de 2018

Dos eternidades.

Y, realmente, contarte sería inventar esa historia.
Esa historia en la que nunca soy el héroe. Siempre pierdo.
Esa, que de vez en cuando, me dejás ganar por lástima.
Y me destroza el alma pensarte desnuda cerca mío.
Hasta que cuando te vas tardo dos eternidades en acostumbrarme al vacío.
Y cómo, decime vos, se despoja uno a conciencia,
de su sonrisa diaria, de su guarnición de sueños.
¿Cómo hago para desconvenverme de quererte?

Ah si, ya sé.
Basta solo con que despierte.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario