Y me despierto una vez más con tu rostro inscrustado en el centro de mi mente.
¿Me desperté? No recuerdo haber dormido.
Y me debato en escribir algo que sepas que es tuyo.
Y te pienso sonriendo e intuyéndolo.
Y te imagino mordiéndote tu labio inferior y sonriendo.
Te sueño negando con la cabeza y reprimiendo un suspiro.
Y me peleo entre lo normal y lo correcto,
y aniquilo por completo la eudemonía.
Porque en mi fantasía soy egoísta,
porque acá, en mi cabeza, mi dulce y linda loca,
sos solo mía.
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