Me siento ahogado, estancado.
Como si en un momento se me hubiera escapado el control de mi vida y me
estuviera mirando desde afuera, como en una serie de televisión mediocre en
donde el protagonista se queda todo el día esperando que algo pase.
Me convencí a mi mismo de que las
cosas llegan pero no llegan. De que los sueños se cumplen pero se quedan ahí,
en una nebulosa de la cual no bajan; no se materializan.
Intento ser optimista, intento
mirarle el lado positivo a las cosas que pasan pero aún así siento esa presión
en el pecho que no se va, esas ganas de llorar cuando pienso en porque no soy
feliz.
Y todos te dicen:”Agradecé”,
agradezco; “Sonreí” y sonrío , pero aún así el vacío no desaparece y el control
no llega.
Será, quizás, desde que el
desamor apareció en mi vida que ésta perdió toda la magia, o cuando me cansé de
las diversiones banales que ya no llenaban esos espacios.
En fin, o en comienzo, mi vida
transcurre sin yo estar en ella.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario