miércoles, 19 de octubre de 2016

11 años otra vez

Siempre arranca con un mirada.
No cualquiera, esa mirada, la tuya.
Y ahí se dan vuelta todas mis prioridades,
lo mío deja de ser mío, para ser lo que vos decidas que sea.
Buscando tu aprobación trato de bajar la luna,
decorarla y regalártela… Solo para ver si me sonreís.
Debo decirte que sos la reina de mi motivación y , también, mis frustraciones,
aunque tranquila, son autoinflingidas, la ansiedad ¿Viste?
Quién diría que a esta edad me pondría nervioso a muerte con una pregunta tuya, un gesto, una sonrisa efímera.
Quién podría decir que alguien tan verborrágico como yo
se podría quedar sin palabras por solo mirarte a los ojos.
Se me pone la mente en blanco, me paralizo,
y un temblequeo recorre todo mi cuerpo.
No sé donde poner mis manos,
miro tu boca y me muerdo mis labios,
y si por alguna injusta causalidad del destino escucho tu perfume…
Se apaga mi mundo ¿No te había contado?
Esa inocencia que teníamos de reglar flores,
de escribir cartas y desnudar el  alma
porque no nos daba vergüenza lo gris o rota que estuviera.
Esa tristeza feliz que sentíamos al verla sonreír con alguien más…
Todo eso es lo que siento cuando estoy con vos.
Y cuando te puedo abrazar… Siento el momento justo en que mi corazón se frena,
es un momentito, chiquitito, cuasi imperceptible,
pero basta para hacerme acordar y disfrutar de cada latido, de cada respiración, cada vez que humedezco mis labios, y los muerdo nerviosamente disimulando para que no te des cuenta,
hasta que cuando te vas tardo dos eternidades e acostumbrarme al vacío.
Con esa inocencia te amo, y con esa inocencia te deseo,
aunque también con esa inocencia de no tenerte, y lo hago con pasión, al verte feliz.
Y adoro esa felicidad porque de ella nace tu sonrisa y desde ahí, todo lo demás,
con esa sonrisa revivo…
Porque vuelvo a tener 11 años, a ser un nene, a amarte con inocencia,

pero con conciencia para disfrutarlo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario