lunes, 19 de septiembre de 2016

Dale

Quemate.
Consumite hasta las cenizas.
Destrozate.
Partite en mil piezas, 
y que cada una se vuelva a partir en mil más.
Cantá.
Gritá.
Corré.
Bailá.
Amá.
Sin miedo.
Apuntale a la pared con la cabeza y agarrá envión.
Dátela de lleno.
Porque en una de esas, y solo quizás en una de esas,
después de probar,
después de chocar,
después de llorar,
después de putear,
lo que se destroce no sea tu cabeza,

sino tu realidad.

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