En Mot’Hui
la vida es sencilla, todos consiguen lo que tienen del cultivo y viven en paz
con sus coterráneos.
Año
tras año, en la ceremonia del Yalak Olao, se premia al hombre más anciano
bondadoso, y se castiga al más ruin.
Al
premiado se le brinda la posibilidad de elegir el día más feliz de su vida, y
el grandioso chamán lo somete a un trance que permite recibir todas las
sensaciones de ese día: sabores, olores, caricias, calor, frío, risas, juegos.
Revivir cada aspecto de ese día con la posibilidad de cambiar cualquier detalle
que considere necesario.
Luego
de vivirlo plenamente, despierta de su trance, con una sonrisa de calma y
lagrimas en sus ojos. Generalmente, ningún detalle, por minimo que resulte, fue
cambiado del dia original. Luego de esto, el hombre sonríe y se va a dormir un
sueño del que no despertará.
Al
castigado se le brinda la posibilidad de elegir el día más feliz de su vida, y
el grandioso chamán lo somete a un trance que permite recibir todas las
sensaciones de ese día: sabores, olores, caricias, calor, frío, risas, juegos.
Revivir cada aspecto de ese día sin la posibilidad de cambiar cualquier detalle
que considere necesario.
Luego
de vivirlo plenamente, despierta de su trance, con los ojos envueltos en
lagrimas, y una mirada penetrante de tristeza. Generalmente, solo balbucea una
frase mientras llora desconsoladamente: “Lo lamento mucho”. Este hombre en
cambio, sigue con su vida miserable.
Todos
en Mot’Hui así comprenden que la vida es plena, y vivirla en armonía, con amor
y agradecimiento, es lo más hermoso que pueden elegir, porque aquellos
condenados que miran hacia el pasado con temor y arrepentimiento, están sentenciados
a morir en vida.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario