viernes, 5 de agosto de 2016

Las Crónicas de Mot'Hui

En Mot’Hui la vida es sencilla, todos consiguen lo que tienen del cultivo y viven en paz con sus coterráneos.
Año tras año, en la ceremonia del Yalak Olao, se premia al hombre más anciano bondadoso, y se castiga al más ruin.
Al premiado se le brinda la posibilidad de elegir el día más feliz de su vida, y el grandioso chamán lo somete a un trance que permite recibir todas las sensaciones de ese día: sabores, olores, caricias, calor, frío, risas, juegos. Revivir cada aspecto de ese día con la posibilidad de cambiar cualquier detalle que considere necesario.
Luego de vivirlo plenamente, despierta de su trance, con una sonrisa de calma y lagrimas en sus ojos. Generalmente, ningún detalle, por minimo que resulte, fue cambiado del dia original. Luego de esto, el hombre sonríe y se va a dormir un sueño del que no despertará.
Al castigado se le brinda la posibilidad de elegir el día más feliz de su vida, y el grandioso chamán lo somete a un trance que permite recibir todas las sensaciones de ese día: sabores, olores, caricias, calor, frío, risas, juegos. Revivir cada aspecto de ese día sin la posibilidad de cambiar cualquier detalle que considere necesario.
Luego de vivirlo plenamente, despierta de su trance, con los ojos envueltos en lagrimas, y una mirada penetrante de tristeza. Generalmente, solo balbucea una frase mientras llora desconsoladamente: “Lo lamento mucho”. Este hombre en cambio, sigue con su vida miserable.

Todos en Mot’Hui así comprenden que la vida es plena, y vivirla en armonía, con amor y agradecimiento, es lo más hermoso que pueden elegir, porque aquellos condenados que miran hacia el pasado con temor y arrepentimiento, están sentenciados a morir en vida.

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