Vení que te presto un rato mi cabeza,
para que veas como un día brillante se destroza con un
comentario tóxico,
y los días malos se perpetúan en la lejanía,
y aún así no te enterás.
No te enterás porque no te cuento,
porque no necesito matar tu día para estar bien,
quizás mis ojos hablan de más,
pero mi careta es buena, lo sé, yo la hice.
Yo la construí para que las lágrimas aguanten hasta llegar a
casa,
yo le dibujé la sonrisa que ves, ¿Es linda viste?
es hasta graciosa, transmite un poco de luz,
aunque sea por ese momento, en el que sonrío, me creés.
Pero te presto esta guerra
en la que los hemisferios se debaten quien toma el control,
si la lógica o el corazón,
se debaten si sonreir vale la pena o no.
Al final la conclusión siempre es la misma,no preocupes a
los demás.
Ambas partes se dan la mano,
se colocan la máscara y se termina el dilema.
Sobrevivís otro día.
Pero te regalo mi cabeza para que veas,
lo que me cuesta estar estable,
no necesito que me creas, necesito que lo entiendas.
Y no sé porque necesito que me entiendas,
y no sé por qué te digo esto.
Dejá, no sé, no me hagas caso,
ya se me va a pasar, como siempre.
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