Aprendí a desconocer,
a todas las personas que me rodean.
No hay nada más egoísta,
más irreal, más humano,
que crear una imagen en base a un instante.
Ese instante que utilizamos para crear a esa persona,
perece en el instante posterior y recrea un universo completo que elegimos no conocer por la perpetuidad de ese instante que lo antecedió.
Enamorarse de un instante es lo más humano e imperfecto,
porque cada persona se renueva instante a instante,
segundo a segundo, minuto a minuto,
ni pensar en años a años .
Por eso desconozco.
Trato de permitir a los momentos efímeros reclamar el título que les pertenece,
el de ser, el de formar,
el de enamorar.
Cada gusto, cada tacto, cada brillo,
único en un instante que se esfuma en la nada para darle vida a otro,
igual de efímero, igual de perfecto.
El plano efímero se encarga de darle vida a nuestra existencia,
¿Por qué tratamos de darle perpetuidad?
La perpetuidad forma parte del plano de la esencia.
Me dejo desconocer a mis amores,
a mis amigos, e incluso a mis enemigos.
Porque en el plano de lo efímero,
cualquier minimo destello genera un momento,
Y quien sabe si ese momento me permita apreciar lo efímero por sobre lo perpetuo.
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