Desolado y maltrecho ha de caminar aquel que lucha por sus
pasiones,
aquel que se deja ver desnudo a los ojos del sombrío,
por aquel que solo endulza el envase para dejarlo vacío.
Para los adoradores de lo idiota, de lo llano, de lo poco
profundo,
que cuidan a orgullo más que a su alma,
que hacen de lo plástico la base de su mundo.
Párense y vean, como
todos los que poseemos fuego que corre por las venas,
sufrimos, amamos y luchamos, y al caer destrozados una y mil
veces,
cansados, desganados y desvalidos nos paramos.
Conozcan y envidien la luz de aquellos,
para los que la pelea siempre termina en victoria,
por siempre dejar absolutamente todo, no por recibir la
gloria.
Sonrían atónitos, incrédulos y paralizados de miedo
viéndonos hacer lo que su mierda de realidad no los deja,
véannos ser felices y auténticos, para ser el motivo de sus
quejas.
Vacíos, idiotas , condénense a morir
sin haber saboreado un pizca de luz,
elijan y alimenten su karma, creen su cruz.
Y miren siempre hacia si mismos,
porque fuera de esa cascara inútil que se han creado,
esas que con ansias tratan de vender,
lejos del envase no existe mundo que pueda cubrirlos,
y son tan frágiles que la menor muestra de pasión podría derretirlos.
Cuiden el envase,
con desprecio y con hastío,
ya que esa cúpula pestilente que tanto aman,
no se llena mas que con vacío.
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